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jueves, 21 de marzo de 2013

Sentimientos

Cuando buscaba no encontré
Y encontré cuando no buscaba.

Cuando quise hablar me quedé mudo
Y pude hablar cuando quise callar.

Cuando reía, lloraba por dentro
Y reí por dentro, cuando lloraba.

Cuando gozaba no sufría
Y sufrí viéndome gozar.

Cuando te quise, tú no me querías
Y ahora que me quieres, ya no te quiero.



lunes, 7 de mayo de 2012

Lo he recuperado y el pájaro lo encontró

Pues sí, por fin he recuperado mi blog. Me bloquearon la cuenta de hotmail y por ende la de blogger y me quedé compuesta y sin novio. Y esta mañana, no se todavía cómo, he desbloqueado la cuenta de correo y ya he podido acceder a mi blog, Así que puedo decir: "Lo he recuperado."

Hoy os quería contar un cuento. No como el "cuento de vereveré que nunca lo acabaré", ni como el de "María Sarmiento que se fue a cag... y se la llevó el viento" No. El cuento de hoy tiene fin y, gracias a Dios, ni hace viento ni la tal María Sarmiento se fue a ca...

Érase una vez un pájaro que perdido de su bandada fue a parar junto a una rama de un árbol muy especial. Sí, especial es la palabra, pues era el único árbol en un montón de kilómetros a la redonda. La cosa estaba clara, se llevaban bien, o se llevaban bien.

El intruso pidió permiso para descansar en una de sus ramas, pero lo hizo cuando ya había invadido su espacio vital. ¡Claro que sí, descansa, total ya lo has hecho! Pero el pájaro, ajeno a la ironía, pensó que era bienvenido y que podría hacer cuanto necesitara. Empezó a picotear una hoja y... ¿puedo? preguntó el pájaro, ¡Claro que sí, total ya has empezado! Y el pájaro más feliz que unas castañuelas, pica que te picarás.

Se desató una tormenta de aupa, y el pájaro se acurrucó entre un montón de hojas que se habían replegado para evitar el chaparrón. ¿Puedo cobijarme de la tormenta? ¡Claro que sí, total ya lo has hecho!

Y hubo otras tempestades, huracanes, frío, calor, días y noches, y el pájaro feliz por haber encontrado, por fin, una casa, un hogar. ¿Puedo quedarme a vivir aquí contigo? ¡Claro que sí, total ya llevas tiempo haciéndolo!

¿Qué opinas, aprendió el pájaro sobre la ironía o el árbol sobre la acogida? ¿Aprendieron algo? Tal vez no necesitaban aprender nada, simplemente estar.

La verdad es que allí siguen, juntos pero sin comunicarse de verdad: usando y abusando uno y dejándose usar y abusar el otro. Y... se han acostumbrado tanto el uno al otro, tanto, que si uno faltase algo importante perdería el otro.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Altibajos



Ayer estaba arriba, hoy estoy abajo. Hoy estoy abajo, mañana estaré arriba

Ayer era blanco, hoy es negro. Hoy es negro, mañana será blanco

Ayer comí, hoy ayuno. Hoy ayuno, mañana comeré

Ayer reí, hoy lloro. Hoy lloro, mañana reiré

Ayer lució el sol, hoy llueve. Hoy llueve, mañana lucirá el sol

Ayer gané, hoy pierdo. Hoy pierdo, mañana ganaré

Ayer caminé, hoy descanso. Hoy descanso, mañana caminaré

Ayer confié, hoy desconfío. Hoy desconfío, mañana confiaré

Ayer soñé, hoy desperté. Hoy desperté, mañana soñaré

Ayer creí, hoy dudo. Hoy dudo, mañana creeré

Ayer gocé, hoy sufro. Hoy sufro, mañana gozaré

Ayer hablé, hoy callo. Hoy callo, mañana hablaré

Ayer trabajé, hoy descanso. Hoy descanso, mañana trabajaré

Ayer recibí, hoy doy. Hoy doy, mañana recibiré

Ayer....

Ayer te quise, hoy te quiero. Hoy te quiero, mañana te querré.



(Dedicado a...)

jueves, 31 de marzo de 2011

Ayer, hoy y mañana

Os quiero dejar este pensamiento que a mí me hace pensar


El ayer es historia

El mañana es un misterio

Pero el hoy es un regalo, por eso se llama presente



martes, 30 de noviembre de 2010

Siempre hay tiempo para la esperanza


¿Siempre hay tiempo para la esperanza?

"A veces la vida cuesta vivirla, y sin embargo, nada hay tan natural como vivir la vida". Esto le decía Juana a su hermana Isabel el jueves pasado. Hablaban de todo un poco y sin saber cómo se enzarzaron en una especie de diálogo filosófico casero (como le gusta llamarlo a Juana) y llegaron a un punto de no retorno. Difícil seguir la pista de cosas dichas o calladas, pensamientos expresados o guardados, de ideas compartidas y sentimientos que les habían llevado al punto de no retorno. ¿Y por qué de no retorno? Quizás porque ambas pintaban canas desde hacía algunos años, porque se quejaban de dolencias sin fin, porque el DNI no perdona,... o simplemente porque hay un momento en el que uno se da cuenta de que ya no hay vuelta atrás, de que lo hecho, como dice el refrán, hecho está para bien o para mal, porque hubo un tiempo en que las cosas no eran ni mejores ni peores, sólo eran distintas y ellas, Juana e Isabel, también era diferentes. Se negaban a reconocerlo, pero la verdad es que ya no eran las mismas de antaño, y no porque la apariencia física hubira sufrido los inevitables cambios mortales, sino porque las cosas vividas: hechos, alegrías, penas, sinsabores, altibajos, reconciliaciones, enfrentamientos, y un largo etcétera, las habían hecho ser como ahora eran.

¿Por qué reconocer que el inexorable paso del tiempo puede causarles tanta desazón? Es una pregunta para la que no querían tener respuesta, porque tenerla, lo que se dice tenerla, la tenían, pero eran más felices haciendo como que la desconocían, y no porque fueran ligeras de cascos, sino más bien, porque les dolía admitir lo que no fue y pudo haber sido. No se daban cuenta de que lo mejor podría estar por llegar, y eso es lo que importa. Pensar que lo mejor aún no ha llegado, el mejor momento aún no se ha vivido, la mayor alegría aún no se ha producido, el mejor recuerdo aún no existe. Dar tiempo para crear nuevos recuerdos y sentimientos nuevos, aunque viejos, que no por conocidos dejan de ser nuevos.

Isabel y Juana. Juana e Isabel. Dos almas gemelas, pero dos seres independientes. Mañana cuando se reunan a tomar el café en la cafetería de la esquina, volverán a conversar, intentarán arreglar el mundo, hablarán de Fulanita y Menganita, reirán, se emocionarán y sin darse cuenta, estarán creando momentos nuevos y nuevos recuerdos y nuevos sentimientos.

Siempre hay tiempo para la esperanza.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Alguien dijo...

La sabiduría es hija de la experiencia

Suprema insensatez es la del hombre que escatima en el presente para no escatimar en el futuro, pues la vida se le va antes de que haya tenido tiempo de disfrutar de todas las buenas cosas que había adquirido con tantos trabajos



La Naturaleza se comporta con algunos animales más como cruel madastra que como madre; con otros, en cambio, es tierna madre en lugar de madastra

La necesidad es maestra y señora de la naturaleza


El espejo se vanagloria cuando contiene el reflejo de una reina, pero cuando ésta se va, vuelve a ser un vulgar espejo

La planta se lamenta del viejo palo seco que han colocado a su lado y de las viejas zarzas que la rodean. Pero el uno sirve para mantenerla erguida y las otras para protegerla de las malas compañías

miércoles, 6 de octubre de 2010

Como decíamos ayer


Ayer decíamos muchas cosas, ¿o tal vez no?
Ayer se quedó atrás, hoy está pasando, mañana, ..., mañana está por llegar.
El tiempo es efímero, en realidad no existe, es algo subjetivo. Quieres atraparlo y no puedes, porque ha desaparecido justo un instante antes de echarle el guante. Es muy escurridizo, no se deja pillar, simplemente está y con eso ya cumple su función.
Tal vez mañana,..., pero mañana no existe, mañana es ayer, es hoy y nunca será mañana.
¿Nos volveremos a ver?
Quizás, probablemente, tal vez, puede,...
Gracias a todos y YA ESTOY DE VUELTA.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Entre dos caminos


Llegamos al final del camino principal y ante nuestra vista aquel camino hecho de seguridad y bienestar se bifurca en dos. ¿Son iguales? No te puedes fiar de las apariencias, ya que parecen iguales pero sólo uno te conducirá a la meta deseada. ¿Cuál debo recorrer? me preguntas con una pizca de picardía y un mucho de impaciencia. No lo sé, es tu camino, sólo tú conoces la respuesta, le contesto al punto dejándome llevar por la simpatía que me inspiras y el inmenso respeto hacia tu vida, tu persona y tus decisiones.


No puedo decidir por ti, no puedes decidir por mi. Que cada cual cometa sus propios errores libremente escogidos; que cada cual se equivoque en la elección hecha sin imposiciones; que cada cual, al fin, sienta suyo el camino elegido. El acierto será suyo al igual que el error porque nada hay totalmente verdadero o falso, todo tiene un poco de las dos cosas al igual que la bifurcación del camino cuando una etapa finaliza.


Foto tomada prestada de la red


viernes, 13 de febrero de 2009

Observar un cuadro

Recuerdo un programa de televisión de hace ya algunos años, en el que se comentaba un cuadro. En primer lugar alguien hablaba de su autor, de su época, y hacía referencia a su estilo y demás características pictóricas. A continuación una serie de personas de todas las edades y condiciones expresaban sus impresiones, en definitiva, lo que el cuadro les sugería.


Pues bien, aunque no se trata de ninguna obra de arte al uso, sí me gustaría comunicarte esas pequeñas cosas que me dice esta foto, porque las fotografías, al igual que los dibujos, hablan, eso sí, a cada uno le dicen cosas distintas aún tratándose de la misma inamovible imagen. Te invito a que compartas lo que a ti te dice.


Parecen iguales pero todas son diferentes. Incluso las de la misma especie o familia son distintas unas de otras.


Mezcla de colores, variedad agradable a la vista, aunque los ojos no lo perciban en toda su grandeza.


Las hojas verdes hacen de alfombra, no para que la pisoteen, sino para cobijar aquellas flores que son más frágiles y fácilmente se pueden romper.


Pintas rojas casi imperceptibles, botones amarillos en un manto blanco, sinfonía de colores, dulce ritmo de sonidos minúsculos bailando al compás de la vida.


Añoranza de otro tiempo, anhelo de un futuro no existente, agradecimiento por un presente que es lo que expresa mediante un lenguaje que sólo se comprende sin articular palabras.


Feliz fin de semana, amigo.


lunes, 12 de enero de 2009

Dos realidades



No hay un antes sin un después. y no hay un después sin un antes. ¿Te has parado a pensar, amigo, lo relativo que es todo? Hablamos casi siempre por referencias.


Un día abro mi balcón y veo el parque nevado. Una fina capa de nieve ha visitado mi terruño. La novedad del hecho en una ciudad como Zaragoza, hace que nos parezca algo asombroso. Por otros lares, acostumbrados a grandes nevadas, pensarán y con razón, que esto no es para tanto. Un ejemplo sencillo de la relatividad que nos envuelve ¿o tendría que decir de la forma como percibimos lo que nos rodea? Hablamos, pensamos, sentimos, oímos, vemos, tocamos, ... según como somos. Mucha nieve, digo yo, pero tú tal vez digas que eso no es nevar. Y sin embargo los dos tenemos razón. ¿Vamos a discutir por eso? Cada uno tiene su razón, cierto, pero eso no significa que una se tenga que anteponer a la otra. Yo conozco tu razón, conozco la mía y ambas se encuentran a la misma altura. No discutimos, no imponemos, no juzgamos, solo escuchamos y respetamos.

Si ese es mi parque nevado, ¿qué es este otro?


domingo, 23 de noviembre de 2008

Y tú, ¿qué dices?

"Ay si tú me quisieras lo mismo que yo, pero somos marionetas bailando sin fin, en la cuerda del amor". Así era el estribillo de aquella canción eurovisiva del año 1967 que interpretó Sandie Shaw. Más tarde esta canción tuvo su réplica con un lenguaje más... de otra forma. Decía así: "Ay si tu m'adoraras lo mesmo que o, pero semos moñaquicos danzando sin fin, en la soga del querer".
Pero dejemos la música a un lado, lo que hoy me interesan son las marionetas. ¿Cuántas marionetas conoces? Antes de contestar repasemos las características que las distinguen:
1º) Carecen de vida propia
2º) Se mueven gracias a los hilos
3º) Necesitan una mano que mueva estos hilos
4º) Su armazón es de madera o de trapo
5º) El revestimiento está hecho de trozos de realidad
6º) Cuando tienes una cerca no puede reprimir el impulso de manejarla a tu antojo
7º) Las hay de todos los tamaños, formas y colores
8º) Cuando están viejas se las arrincona
9º) Salvo en los momentos que actuan, son objeto de lástima
10º) Duermen en el olvido
Ahora ya puedes responder a la pregunta: "¿Cuántas marionetas conoces?" Más de las que pensamos. Hay marionetas en la pareja y en la familia, en el colegio y el trabajo, entre los amigos, en la Iglesia y en el Congreso de los Diputados, salen en televisión, van de copas, conducen bólidos o utilitarios... Es fácil reconocerlas a pesar de la invisibilidad de los hilos. Tampoco es necesario que busques fuera, tal vez tú mismo, en alguna ocasión, hayas ejercido de marioneta. Yo me confieso, lo he sido y he manejado alguna, sin embargo, ahora reconozco los síntomas y puedo evitar ser una marioneta y lo que también es muy importante, puedo darme cuenta de cuando estoy a punto de manejar los hilos de alguna marioneta cercana.
Dí que no, no al marionetismos. No a la carencia de vida propia, no al revestimiento de trozos de realidad, no al armazón ni a los hilos, no a dormir en el olvido. Dí sí a vivir, sí a existir, sí a la autonomía, sí a la variedad, sí a dormir en el recuerdo.
Y tú, ¿qué dices?

lunes, 10 de noviembre de 2008

Niebla

Hoy es uno de esos días en los que la ciudad se ha despertado arropada por un manto frío y gris. No invita al paseo sino al recogimiento. Uno se siente atrapado, y la inspiración se desvanece. Día para la melancolía y la nostalgia en el que la gente camina cubriéndose el rostro. Diríase que el andante se dedica a contar los baldosines de las aceras, nadie se mira a la cara, todos se ocultan. Cabría esperar un destello de luz en algún caminante despistado, ese que se atreve a despojarse de sus vestiduras grises anunciando que tras la niebla se encuentra el sol.


Es difícil creer en la existencia del sol cuando la niebla anida en el corazón del ser humano. Creer en la bondad, la sinceridad, el afecto, creer en la valía de uno mismo, creer...

En un momento dado, la cortina de niebla se retira por unos instantes para luego echar el cierre con más persistencia. Nos ha permitido vislumbrar el sol, como un guiño pasajero, como una burla macabra para luego volver a ocultarlo tras un tupido velo que ya nada deja traspasar.

Por un momento diríase que todo vuelve a su ser, a lo que debería ser, a lo que esperaría ser, pero... sólo ha sido un pequeño atisbo de luz, la pesadumbre vuelve a su nido y esta vez se encuentra cómoda, no quiere abandonarlo. Ha sido un engaño cruel, un aviso claro y contundente "aquí está el sol pero no permitiré que entre en tu casa, hoy me pertenece"

Y el día termina más obscuro de lo habitual, a la oscuridad de la noche hoy se suma la negrura que trae la niebla. La ciudad queda desierta antes de lo habitual, todo viviente se refugia en su agujero, aquél en el que se siente seguro y a salvo de la oscuridad. ¿Y mañana? no sabemos qué nos deparará el nuevo día, queda la esperanza de que sea, por lo menos, algo más claro que el que ya toca a su fin.

Es costoso pensar en el mañana cuando el hoy no presagia ningún cambio. Sin embargo, el mañana llegará y lo que nos depare no se sabrá hasta que toque a su fin. La esperanza lucha por hacerse un hueco en el corazón del hombre, la fe a tientas busca la llave que abra la puerta del alma, y el amor no permite la rendición.
Hasta mañana

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Si lloras por el sol...



Allá por los años setenta cuando Hipatia hincaba codos en la universidad, soñaba con la posibilidad de dedicarse a la enseñanza. Y tuvo la suerte de poder hacer realidad su sueño durante tres años. Por aquella época tener delante a cuarenta alumnos era de lo más normal, y sin embargo ella podía llegar a conocerlos a todos y cada uno de ellos, aunque algo siempre se le escapara, conocía no sólo sus cabezas sino también sus inquietudes y problemas. Le decían que impartiendo clase de matemáticas no se podía llegar a conocer a los pupilos, nada más lejos de la realidad.




Como he dicho Hipatia sólo puedo realizar su tarea educadora durante tres años. Después la vida le fue poniendo zancadillas y no tuvo más remedio que apechugar y tirar p'alante por otros derroteros. En muchas ocasiones ha pensado qué desperdicio de esfuerzo el suyo por no poder realizar el trabajo que tanto ansiaba. Por ese motivo cuando se encuentra con profesores que no lo son de verdad, a los que llama trabajadores de la enseñanza y no educadores, algo le quema por dentro. Suele decir que mejor estarían picando piedra y siente lástima de ellas. Porque dedicarse a la enseñanza no lo puede hacer cualquiera que tenga un título colgado en un bonito cuadro, hace falta tener vocación de educador, y eso no se aprende en la universidad, eso se lleva por dentro.




A su manera Hipatia ha rehecho su vida y también a su manera ejerce de educadora, no por conformismo, sino sabedora de que hay otras formas de realizar un mismo trabajo. No obstante, un deje de amargura fluye en sus palabras cuando rememora el pasado y piensa en lo que pudo haber sido y no lo fue.




Todos o casi todos, podremos expresar algo parecido, en uno u otro aspecto, y a todos ellos, a Hipatia y a mí misma, les digo: "Si de noche lloras por el sol, las lágrimas de tus ojos te impedirán ver la luz de las estrellas".


Nota: Hipatia es conocida como la primera matemática de la historia. Su nombre significa "la más grande".