viernes, 28 de noviembre de 2008

La a es la primera


Antes que salga el sol
Acurrucado entre las mantas,
Amante del silencio,
Abre tus ojos somnolientos.
Abre el torrente cálido
Aséate, sin olvidar las legañas,
Admírate en el espejo y
Atusa ese cabello rebelde.
Alimenta tu cuerpo entumecido,
Asoma la nariz
Al mundo exterior y
Abrígate hasta las orejas.
¡Ánimo! la nueva jornada
Acaba de empezar.
Acóplate en tu asiento,
Arrincona la pereza
Antes que el jefe
Aparezca a hurtadillas
Aquello que no terminaste
Ayer a última hora,
Ahora te aguarda impasible
Alojado en quién sabe dónde.
A la hora del almuerzo
Acallas el rugir de tus entrañas
Abriendo la boca sin freno
Al filete con patatas.
Añoras el refugio de tu casa
Ansías tu reencuentro con ella
A la hora señalada
Allí te irás muy deprisa.
Antes harás una paradica
Aún te queda tiempo,
A los amigos hay que cuidar
A menos que otro plan te espere.
Así un día y otro también,
Al curro desde casa,
A casa desde el curro.
Al fin y al cabo esto es así.
Aquí llega el final
A la cama has de ir
Al cálido arrumaco
¡Ay, pobre de tí!

jueves, 27 de noviembre de 2008

Día del Maestro



Dijo, entonces, un maestro: Háblanos del Enseñar.


Y él respondió:


Nadie puede revelarnos más de lo que reposa ya dormido a medias en el alba de nuestro conocimiento.


El maestro que camina a la sombra del templo, en medio de sus discípulos, no les da de su sabiduría, sino, más bien, de su fe y de su afecto.


Si él es sabio de verdad, no os pedirá que entréis en la casa de su sabiduría, sino que os guiará, más bien, hasta el umbral de vuestro propio espíritu.


El astrónomo puede hablaros de su comprensión del espacio, pero no puede cantaros ese conocimiento.


El músico puede cantaros el ritmo que existe en todo ámbito, pero no puede daros el oído que detiene el ritmo ni la voz que le hace eco. Y el que es versado en la ciencia de los números puede hablaros de las regiones del peso y la medida, pero no puede conduciros a ellas. Porque la visión de un hombre no presta sus alas a otro hombre.


Y, así, como cada uno de vosotros se halla solo ante el conocimiento de Dios, así debe cada uno de vosotros estar solo en su comprensión de Dios y en su conocimiento de la tierra.
Tomado de El Profeta de Khalil Gibran
Felicidades a todos los maestros, maestros de vocación, a todos aquellos que ya dejaron de ejercer y a los que día tras día abren la puerta del aula con esperanza e ilusión.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Toc, toc, ¿quién soy?


Toc, toc
¿Quién llama?
Deberías saberlo, tú me has llamado
No recuerdo haberte llamado
Primero deberías preguntarme quién soy
Está bien, ¿quién eres?
Deberías saberlo, tú me has llamado
(está visto que el oído no le funciona bien) Repito que yo no te he llamado
Mírate en el espejo
(no entiendo nada, mejor le sigo la corriente) Ya lo he hecho
¿Qué ves?
(pues vaya preguntita…) Un tipo que se parece a mí
(Este se está pasando de listillo) Ahí tienes la respuesta
(ya es oficial, majareta perdido) ¿Eres yo?
No, yo no soy tú, tú eres yo
Es lo que acabo de decirte
Creo que te equivocas. Tú has dicho que yo soy tú, pero yo no soy tú, sino que tú eres yo
(Mejor me olvido o me veo en un psiquiátrico)
¿Por qué no me dices lo que estás pensando?
(esto no está pasando. Pero ¿quién me habla?)
Toc, toc
(pues no se ha largado. ¿Qué le digo para que me deje en paz?) Tienes razón, tú eres yo
Que no te enteras majete, acabo de decirte que yo no soy tú
Pues eso he dicho, que tú eres yo
(Está visto que no se entera, a ver si con la siguiente tengo más suerte) ¿Dónde estoy?
(pito, pito, golgorito,…) Estás en mi cabeza (esta vez he dado en el blanco)
(este se piensa que me engaña) Frío, frío
Pues sí, hace bastante frío
¿Quién te ha preguntado por el tiempo?. Digo que frío, frío te vas a quedar si no sabes contestarme
¿Se puede saber por qué me estás dando la tabarra?
Las preguntas las hago yo
(no te fastidia, encima respondón) Me largo, adiós
No te va a servir de nada
(¿pero que estoy haciendo?, estoy hablando solo)
¿No dices nada?
Digo que me dejes en paz, me estás hinchando las narices
(Esto mejora, por lo menos tiene genio) Voy a recordarte la pregunta: ¿quién soy?
(¿dónde está el número del loquero?)
Te lo preguntaré de otra forma, ¿cuántos son uno más uno?
(creo que se llamaba Dr. Ma…) A eso sí puedo responderte y no me vengas con historias. Uno más uno es igual a dos
Cero
¿Cero?
Sí, cero, no has contestado bien a mi pregunta
(tranquilo, Dr. Mart…, ¿dónde estará el dichoso número?) 1 + 1 = 2, lo que te había dicho, la calculadora me da la razón
¿Y de qué te sirve una calculadora para lo que te pregunto?
(… tal vez este en la agenda) No sé lo que pretendes, para volverme loco no necesito ninguna ayuda, gracias
De nada
(Y se creerá que tiene gracia, ¿dónde he metido mi agenda?) Haznos un favor, a mí y al mundo, ¡desaparece!
Si desaparezco, tú también desaparecerás (creo que ya lo he mareado bastante, a la siguiente le echo un cable)
Para que te enteres, yo no voy a ninguna parte (agenda, ¿dónde estás?) y menos contigo
Está bien, te daré una pista. Uno más uno es igual a uno
(Loco, loco de remate, pero…) Estás como una chota
No vivo en una choza, pero casi
(encima sordo como una tapia y la agenda sin aparecer) Te propongo un trato, tú te callas y yo…
Me callaré cuando tú quieras
(No se ha fastidiado, haberlo dicho antes) Quiero que te calles
No puedo, no me dejas
(en el cajón no está, en la mesa…, tampoco, lo que me faltaba, he perdido mi agenda. Y si…) Si tanto te gusta hablar que no te callas ni debajo del agua, dime, ¿dónde está mi agenda?
Mira debajo de ese de montón de papeles que tienes a tu derecha, al lado de la calculadora
Gracias
De nada
(Dios mío, está donde él me ha dicho) ¿Es este uno de esos programas de cámara oculta?
Frío, frío
Me rindo. La agenda estaba dónde tú me has dicho, te ogio (perdón) te oigo aunque no te veo. Estoy loco de remate
¿Te rindes ahora que estabas tan cerca? Eso sí que no me lo esperaba
(no te digo, ahora que estabas tan cerca, sí, del manicomio) Tú no eres yo, pero yo soy tú; hablo contigo y no te veo; sabes dónde tengo mi agenda ¿y qué más? Ah sí, uno más uno es igual a uno. Y para más inri me dices que ahora estoy cerca
Ya veo que resumes muy bien la situación, ahora contesta a mi pregunta y te dejaré en paz (de momento)
¿Qué pregunta? Con tanto ir y venir ya no sé ni dónde tengo la cabeza
¿Quién soy yo?
(Ah eso…, veamos, tú no eres yo, pero yo soy tú. Allá voy y que Dios reparta suerte) Yo soy tú
Hasta mañana
¿Ya está? ¿eso es todo? ¿hasta mañana?
…….
¿Me has oído? (menos mal que he encontrado la agenda, mañana que me busque en el…, mejor no le doy pistas, no vaya a ser que se presente)
(De eso puedes estar bien seguro)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Y tú, ¿qué dices?

"Ay si tú me quisieras lo mismo que yo, pero somos marionetas bailando sin fin, en la cuerda del amor". Así era el estribillo de aquella canción eurovisiva del año 1967 que interpretó Sandie Shaw. Más tarde esta canción tuvo su réplica con un lenguaje más... de otra forma. Decía así: "Ay si tu m'adoraras lo mesmo que o, pero semos moñaquicos danzando sin fin, en la soga del querer".
Pero dejemos la música a un lado, lo que hoy me interesan son las marionetas. ¿Cuántas marionetas conoces? Antes de contestar repasemos las características que las distinguen:
1º) Carecen de vida propia
2º) Se mueven gracias a los hilos
3º) Necesitan una mano que mueva estos hilos
4º) Su armazón es de madera o de trapo
5º) El revestimiento está hecho de trozos de realidad
6º) Cuando tienes una cerca no puede reprimir el impulso de manejarla a tu antojo
7º) Las hay de todos los tamaños, formas y colores
8º) Cuando están viejas se las arrincona
9º) Salvo en los momentos que actuan, son objeto de lástima
10º) Duermen en el olvido
Ahora ya puedes responder a la pregunta: "¿Cuántas marionetas conoces?" Más de las que pensamos. Hay marionetas en la pareja y en la familia, en el colegio y el trabajo, entre los amigos, en la Iglesia y en el Congreso de los Diputados, salen en televisión, van de copas, conducen bólidos o utilitarios... Es fácil reconocerlas a pesar de la invisibilidad de los hilos. Tampoco es necesario que busques fuera, tal vez tú mismo, en alguna ocasión, hayas ejercido de marioneta. Yo me confieso, lo he sido y he manejado alguna, sin embargo, ahora reconozco los síntomas y puedo evitar ser una marioneta y lo que también es muy importante, puedo darme cuenta de cuando estoy a punto de manejar los hilos de alguna marioneta cercana.
Dí que no, no al marionetismos. No a la carencia de vida propia, no al revestimiento de trozos de realidad, no al armazón ni a los hilos, no a dormir en el olvido. Dí sí a vivir, sí a existir, sí a la autonomía, sí a la variedad, sí a dormir en el recuerdo.
Y tú, ¿qué dices?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un pinar, una calle, un día


Al abrir las ventanas de mi hogar puedo disfrutar de la naturaleza, es una suerte tener delante de casa un bonito pinar. El día está soleado aunque la neblina esté presente y dejo entrar la calidez del sol. Oigo, a lo lejos, el trajín de los coches, no es excesivo, por lo que lejos de molestarme me recuerdan que ahí fuera hay vida. Ningún establecimiento comercial ha querido ocupar un hueco en mi calle, de modo que la gente que camina por ella, pasea sin prisas, empapándose del sol que tan agradable resulta en invierno.


Cuándo llega la noche se convierte en una calle oscura y solitaria, que invita a guarecerse en casa, al calor del hogar. Tanto mi hija como yo nos dedicamos al estudio, ella con su recién estrenada carrera de Historia y yo con mis matemáticas intentando hacerlas un poco más sencillas y comprensibles. No me puedo quejar, aunque mi trabajo es eventual y no me permite hacer planes, por lo menos trabajo en lo que me gusta.


La mañana la dedico a visitar a mis amigos bloggeros y otros nuevos que poco a poco voy descubriendo, escribo en el mío, y trabajo en mi proyecto. Tal vez no sirva para nada, pero siento fascinación por los números primos y desde hace varios años estoy inmersa en un estudio sobre ellos. Estas dos ocupaciones, más bien hobbis, hacen que la mañana trascurra tranquila. Algunos días salgo a dar un corto paseo, siempre que la salud me lo permita. Resulta extraño que una persona andarina, como lo he sido siempre, ahora se tenga que conformar con mucho menos. Pero es lo que hay y no puedo hacer nada por ignorarlo.

Al final de la jornada siempre leo un poco, y aprovecho para ver la tele, aunque la mayoría de las veces la tenga como música de fondo. Y cuando los párpados empiezan a pesar, y las líneas del libro empiezan a bailar, cierro el libro, apago la tele, echo la llave a la puerta y... la noche dará paso a un nuevo día.

No obstante, no hay dos días iguales, siempre se añade algo nuevo a la rutina, a mi rutina: una llamada telefónica, una visita, un problema que surge, y lo mejor de todo, las chácharas que montamos mano a mano, mi hija y yo, todos los días tenemos algo con lo que reir, algo que comentar, algo que comunicar y compartir.

Un día, no uno de tantos, sino el día de hoy; no uno especial, sino el día de hoy; no uno cualquiera, sino el día de hoy.


Feliz día.

martes, 18 de noviembre de 2008

Lugar entre colinas


Hace ya muchos años que visité el valle de Núria. Se encuentra a 2.000 metros en la provincia de Gerona. Es un hermoso lugar rodeado de montañas. Las palabras se me quedan cortas a la hora de expresar lo que sentí al verlo.
Sólo se puede acceder a él pateando piedras o cogiendo el tren cremallera. No sé cómo es el camino si se va descubriendo conforme los pies van dando pasos, pero la subia a lomos del cremallera es una auténtica maravilla. Conforme el tren asciende, el paisaje se va cerrando, tienes la impresión de quedar aprisionado entre las montañas, éstas se van acercando lentamente a derecha e izquierda. Imposible imaginar el final del trayecto, es como si el paisaje mismo te estuviera reservando la sorpesa final, esa que te hace exclamar ¡oh! cuando te muestra la majestuosidad del valle. De repente las montañas se distancian, se alejan para dar paso a un valle imposible, parece imposible que allá arriba exista un valle. Un lugar rodeado por montañas que más bien parecen pequeños montículos al alcance de la mano. Con razón el nombre Nuria significa "lugar entre colinas".
Un pequeño lago te da la bienvenida, un albergue te da cobijo y un santuario te invita a la oración. Todo el conjunto te habla de recogimiento, de majestuosidad y sencillez, te sientes minúsculo ante tanta grandeza, la grandeza del paisaje. No faltan un hotel de alto copete y la tienda de recuerdos, pero queda preservado del bullicio, de la comercialización sin freno que existe en otros lugares. El hecho de que la forma de llegar se encuentre tan restringida hace posible que uno sienta que se encuentra en un lugar especial
Allá arriba hace frío, mucho frío. La calefacción del hotel se mantiene encendida durante toda la noche y las señoras acuden a misa con abrigo de pieles apesar de estar en agosto. Hacia las seis de la tarde la raca empieza a cubrir el valle, la ves bajar lenta e inexorablemente hasta cubrirlo todo. Es hora, pues, de recogerse hasta que el primer rayo del sol te anuncia que un nuevo día comienza. Es hora de salir al aire libre y sin darte cuenta vas caminando en busca del sol todavía esquivo, no hay que subir demasiado, y no es extraño que encuentres ya cantidad de personas que al igual que tú, han llegado hasta allí guiados por el mismo sol. Impresiona el silencio, tan sólo un buenos días o un ligero movimiento de cabeza a modo de saludo, el resto es contemplar, resulta fácil mantener el silencio, estar allí es en sí mismo un regalo de valor incalculable.
Conforme el día avanza, se siente el calor del sol y el calor de la gente, como si de una gran familia se tratase. Algunos han iniciado la marcha hacia alguno de los picos más próximos, próximos en apariencia ya que de hecho se encuentran a varias horas de camino. Otros simplemente caminan por el valle y los ojos no se cansan de contemplar el paisaje.
Son muchos los años que han pasado desde aquel viaje y sin embargo guardo en mi memoria toda su majestuosidad, su grandeza y su belleza pues así es como lo ví y lo viví. Espero poder volver allí algún día y enseñarle a mi hija Nuria este lugar entre colinas.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El dique seco


Ha sonado el despertador, y aunque llevaba un buen rato con los ojos como platos, se levanta de mala uva, y es que a la vejez, se acorta el dormir y se alarga el gruñir. El desayuno está preparado en la mesa que ocupa un rincón de la vieja cocina. Lo mira de reojo preguntándose qué nuevas le traerá el día recién nacido. En la mesa un tazón de leche y un pedazo de torta. Se sienta con resignación mientras murmura para sus adentros, "qué le vamos a hacer, a falta de pan, buenas son tortas". No se le escapa a la vista el puchero en el que ya empieza a borbotear lo que será la comida. No está mal, un poco pronto tal vez, pero mejor antes que después. Delante del tazón encuentra, como todos los días, el periódico local. Alcanza a ver el titular de la primera página y decide dejarlo para más tarde, cuando con la ayuda de sus gafas pueda sumergirse en el mar de palabras. Total, se dice resignado, traerá lo mismo de todos los días.


Concluído el desayuno y el periódico ya deshecho descansa en el montón del papel deshauciado, coge su gorra y su bastón y con un andar pausado inicia su paseo, el mismo recorrido de todos los días. La calle, aún desierta, espera el momento del trajín, del bullicio, de la rutina. Llega a la plaza y se saluda con un par de paisanos, no hace falta abrir la boca, un simple movimiento de cabeza es suficiente, se conocen de toda la vida. Pero hoy no se detiene a charlar con ellos, sigue adelante, ajeno al requerimiento de aquéllos. No hay palabras, no hay explicación alguna y aunque ellos la esperan, él sigue adelante haciendo caso omiso de cuanto le rodea.


Hoy a comenzado como un día más, ha seguido su rutina sin salirse ni un ápice, pero por algún motivo hoy no es igual que todos los ayeres que tiene en su haber. Hoy sigue caminando, un paso tras otro, temeroso de olvidar cómo se hace si llegara a detenerse. No obstante no es el olvido lo que le preocupa, en realidad no piensa en nada, solo camina, ni siquiera se fija en el viejo roble que ha conocido igual desde niño, ni siquiera percibe la brisa de la mañana cálida y suave, solo camina y los pies le llevan hasta su pequeño huerto, ese pedazo de tierra que ha trabajado con ahínco durante años, tantos que ya ni los puede recordar. Una rama del peral se ha partido y yace inerte sobre la tierra, tal vez la tormenta de anoche ha querido dejar su huella en esa rama que ya no producirá frutos. Sigue caminando. Su huerto ha quedado atrás, también sus amigos han quedado atrás, y su casa, su pueblo, su vida, todo queda atrás. Sigue caminando y camina solo, sabe que para ese recorrido no hay compañía, es su camino. Hoy le ha tocado a él emprenderlo, muchos le han precedido y otros muchos lo andarán después, paso a paso, en silencio, en soledad.


Ya se encuentra muy lejos, pero no importa, no le preocupa lo que va dejando tras de sí, ni siquiera piensa en ello, tan solo camina. Sin un adiós, no hace falta, sin una palabra, no hacen falta, sin echar la vista atrás, únicamente importa el camino, importa seguir caminando. A cada paso se ha ido despojando de lo que le ataba a la tierra, hasta la tierra misma ha quedado atrás, no la necesita para seguir adelante, diríase que flota, ha dejado toda atadura. Y en su mirada se dibuja una sonrisa.