jueves, 31 de marzo de 2011

Ayer, hoy y mañana

Os quiero dejar este pensamiento que a mí me hace pensar


El ayer es historia

El mañana es un misterio

Pero el hoy es un regalo, por eso se llama presente



sábado, 26 de marzo de 2011

Primavera, cambio horario y F1


La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido... Lo cierto es que ya estamos en primavera, una vez más, y su llegada trae el cambio horario, climatología cambiante, y la Fórmula 1. Lo mejor de todo es que este año todo ocurre a la vez. A ver, ¿cómo me voy a levantar a las 6 de la mañana el día del cambio horario para ver la primera carrera de F1 del mundial? dormida, me voy a levantar dormida y tal vez pueda experimentar, como lo he hecho hoy, de las bondades climatológicas. Me explico, cuando he abierto el ojo no se veía la primera hilera de pinos que tengo enfrente de casa (niebla espesa) y dos horas más tarde no veía la acera cuando he ido a comprar porque me he dejado las gafas de sol en casa y el chambergo, que lo tenía que haber dejado en casita, me ha hecho sudar la gota gorda. En resumen, no he dado pie con bolo. Ya os contaré cómo me encontraré el lunes a primera hora, seguramente echa unos zorros.

Un beso y hasta la próxima.

domingo, 20 de marzo de 2011

Día del Padre en imágenes

19 de Marzo de 2011

Nos reunimos unos pocos (los que me conozcan se estarán riendo, pues en mi familia unos pocos puede significar alrededor de 20...), lo que estaba diciendo, ayer nos reunimos unos pocos para celebrar algo especial: el Día del Padre. Desde que desapareció del calendario como festivo, parece que la celebración ha caído en desuso, pero no es así, simplemente cada año se celebra como buenamente se puede, y aprovechando que era sábado, organizamos una "pequeña" reunión familiar en torno al abuelo.

La mejor de las anécdotas es que nos íbamos sentando por turnos, dado que en mi casa sólo tengo 10 sillas (para vivir dos personas, más que suficiente, ¿no os parece?), pues eso, que nos sentábamos por turnos, mientras unos papeaban en el salón, otros fumeaban en la cocina, que la declaramos zona de humos.

Como quiero ser fiel al título, basten unas imágenes, sobran los comentarios (los míos, se sobreentiende).











Besos a tod@s. Hasta la próxima

martes, 14 de diciembre de 2010

En esta tierra


Hace ya unos cuantos años, alguien me dijo que los de por aquí hablábamos muy mal. Se refería a mi familia. Yo me quedé con la copla aunque no le dije nada, ya sabes, los niños es mejor que estén calladicos delante de los mayores. El caso es que un buen día me percaté de que lo que hacíamos era utilizar muchas palabras y expresiones típicamente aragonesas, de la tierra. Lejos de achicarme, me propuse que ese espíritu iba a perdurar en lo que a mí se refería, seguiría usando esos vocablos y expresiones le pesase a quien le pesase, que eso me daba y me da igual, y así se lo trasmitiría a mi descendencia, en este caso, a mi hija. A ella le encanta cuando hablo en deje maño, como lo llama ella, y cada día o casi, se sorprende al escucharme decir alguna nueva palabra, y es que me se un montón, no es por presumir, es que me siento orgullosa de mi bagaje, de mi herencia, no en vano me hace recordar a mi madre, pues mucho lo aprendí de ella, lo mamé y nunca mejor dicho.

Como para muestra con un botón basta, allí va un pequeño diálogo entre dos amigos. Anselmo y Serafín. Amigos desde la mili, compadres de toda la vida y claros y francos como los que más.

Se encuentran en casa de Anselmo, charrando de todo un poco y de nada en concreto.

Anselmo..., ¡que esbarras!, que la cosa no fue así. No sabes ni gota de lo ocurrido.

No seas trapazero, si lo sabré yo que estaba allí mesmo.

Mejor lo dejamos estar. Ahora vuelvo que me estoy pixando.

(Se oye un estrapaluzio)

Maño... ¿qu'aces?

Na, que se me ha escacharrau una tasa. Trae el badil pa recoger los piazos y el perrecallo del fregadero pa limpiar el desaguisau.

(Arreglado el estropizio, se sientan en la mesa de la cocina)

¿Qué t'a paizido la feria?

Muy birriosa, no había casi de na.

Mira qué eres desustanziau, de todo te tienes que quejar

Calla y trae una miaja de pan pa pasar la chulla, y una botellica tinto

Jacinta tiene unos tiestos muy majos, tiene mano pa las plantas, en cambio la Manuela es una destarifada, no atina ni de casualidad

No te quejes, que vives a cuerpo de rey.

Pedrico es el que está un poco anieblau últimamente.

No es na, mal de querenzia. Juanita que no le hace ni caso y el mozete anda un poco atontolinau.

¡Ay, juventud, divino tesoro!, ¡quién la pillara!

(Y así, pasan las horas, dando un repasico al vecindario, recordando viejos tiempos y echándose algo a la barriga)

Mi pequeño homenaje a esta tierra y a mi mai.

(imagen, cortesía de la red)

domingo, 12 de diciembre de 2010

El refranero dice...

El refranero tiene un no se qué..., que no se qué tiene. Mejor, pasen y vean


A Dios rogando y con el mazo dando

El egoísta pide para sí lo que no es capaz de dar. También es una enseñanza contra la falsa bondad. En general, este refrán se expresa cuando una persona habla de un modo y actúa en sentido contrario. Juan Mal de Lara, en su Philosophia vulgar (1568) refiere este refrán a un hombre, tallador de profesión, que recibe el encargo de tallar unas figuras de santos. Ante la premura de tiempo, y en vez de ponerse manos a la obra, sólo es capaz de exclamar: "¡Dios quiera que se hagan!", a lo que su padre, reprochando su actitud, responde: "A Dios rogando y con el mazo dando"

Más listo que Lepe, Lepijo y sus cincuenta hijos

Es una comparación con la que se designa a una persona lista y avispada. Lepe es el apellido de un clérigo andaluz cuyo nombre completo es Pedro Lepe y Dorantes (1641-1700), un hombre que fue admirado en su tiempo por la gran cantidad de conocimientos que poseía y por su habilidad para tratar asuntos eclesiásticos. Llegó a ser obispo de Calahorra y es el autor de un catecismo católico que tuvo mucha difusión en los siglos XVII y XVIII. Por otro lado, el Lepe del refrán puede referirse a un tal Juan, natural de Lepe, de humilde cuna, cuya vida aventurera le llevó hasta la corte del rey Enrique VII de Inglaterra, en el siglo XV. De su sagacidad y su perspicacia se cuentan muchas anécdotas, pero parece probado que regresó a su pueblo natal con grandes riquezas. Se le indentifica con cierto caballero cuya tumba está en el convento franciscano de Lepe.

El ruin buey, holgando se descuerna

El refranero alerta sobre las consecuencias de la pereza. También señala que los perezosos se lamentan al menor esfuerzo y, en otra acepción más lejana y más ambigua, que el perezoso sufre incluso cuando descansa. Al respecto, encontramos el siguiente relato: "Un honorable padre de familia con varias hijas realizaba una sencilla prueba a sus futuros yernos para saber si eran trabajadores o no: les decía que se sentaran en un sillón muy cómodo y, tras unos instantes, les pedía que se levantaran. Si el mozo decía "aaay" cuando se sentaba y "eeea" cuando se levantaba, el buen padre lo echaba de su casa con cajas destempladas. Si tanto se quejaba en tan poco trabajo, ¡qué sería cuando tuviera que labrar las tierras, o segar, o andar con las vacas!"

Otro días más.

(imágenes cortesía de la red)

martes, 30 de noviembre de 2010

Siempre hay tiempo para la esperanza


¿Siempre hay tiempo para la esperanza?

"A veces la vida cuesta vivirla, y sin embargo, nada hay tan natural como vivir la vida". Esto le decía Juana a su hermana Isabel el jueves pasado. Hablaban de todo un poco y sin saber cómo se enzarzaron en una especie de diálogo filosófico casero (como le gusta llamarlo a Juana) y llegaron a un punto de no retorno. Difícil seguir la pista de cosas dichas o calladas, pensamientos expresados o guardados, de ideas compartidas y sentimientos que les habían llevado al punto de no retorno. ¿Y por qué de no retorno? Quizás porque ambas pintaban canas desde hacía algunos años, porque se quejaban de dolencias sin fin, porque el DNI no perdona,... o simplemente porque hay un momento en el que uno se da cuenta de que ya no hay vuelta atrás, de que lo hecho, como dice el refrán, hecho está para bien o para mal, porque hubo un tiempo en que las cosas no eran ni mejores ni peores, sólo eran distintas y ellas, Juana e Isabel, también era diferentes. Se negaban a reconocerlo, pero la verdad es que ya no eran las mismas de antaño, y no porque la apariencia física hubira sufrido los inevitables cambios mortales, sino porque las cosas vividas: hechos, alegrías, penas, sinsabores, altibajos, reconciliaciones, enfrentamientos, y un largo etcétera, las habían hecho ser como ahora eran.

¿Por qué reconocer que el inexorable paso del tiempo puede causarles tanta desazón? Es una pregunta para la que no querían tener respuesta, porque tenerla, lo que se dice tenerla, la tenían, pero eran más felices haciendo como que la desconocían, y no porque fueran ligeras de cascos, sino más bien, porque les dolía admitir lo que no fue y pudo haber sido. No se daban cuenta de que lo mejor podría estar por llegar, y eso es lo que importa. Pensar que lo mejor aún no ha llegado, el mejor momento aún no se ha vivido, la mayor alegría aún no se ha producido, el mejor recuerdo aún no existe. Dar tiempo para crear nuevos recuerdos y sentimientos nuevos, aunque viejos, que no por conocidos dejan de ser nuevos.

Isabel y Juana. Juana e Isabel. Dos almas gemelas, pero dos seres independientes. Mañana cuando se reunan a tomar el café en la cafetería de la esquina, volverán a conversar, intentarán arreglar el mundo, hablarán de Fulanita y Menganita, reirán, se emocionarán y sin darse cuenta, estarán creando momentos nuevos y nuevos recuerdos y nuevos sentimientos.

Siempre hay tiempo para la esperanza.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Y.... puntos supensivos


El pobre y el rico son dos personas.
El soldado defiende a los dos.
El contribuyente paga por los tres.
El trabajador rinde por los cuatro.
El vago come por los cinco.
El banquero estafa a los seis.
El abogado defiende a los siete.
El confesor absuelve a los ocho
El borracho se ríe de los nueve.
El médico mata a los diez.
El sepulturero entierra a los once.
El PSOE se lleva el dinero de los doce.
El autónomo cotiza por los trece.
Y ............. avinagra a los catorce.

¿Quién ocupa el último lugar?

Se admiten sugerencias.